martes, 24 de noviembre de 2015

 

Cubanos en Costa Rica: Mi consejo, regresen a Cuba

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EDMUNDO GARCIA – Durante años, y sin entender sus razones, Cuba fue criticada por la existencia de la llamada “tarjeta blanca” para salir al extranjero; luego de implementar una actualización migratoria que facilita a sus ciudadanos viajar al exterior, siguen criticándola.

Los cubanos pueden viajar a cualquier parte del mundo siempre y cuando dispongan de autorización por parte del país que recibe. Hay varios países que según acuerdos vigentes con Cuba no exigen visas a los cubanos para darles entradas, como es el caso de Ecuador. País que después de un tiempo de libre entrada ha tenido que implementar una cuidadosa revisión de requisitos y razones de los viajes, porque algunas personas inescrupulosas han aprovechado el estímulo que crea la Ley de Ajuste Cubano para montar un negocio de tráfico humano que conduce a estos viajeros ilegalmente desde Ecuador, a través de Centroamérica, hacia los Estados Unidos.

Alrededor de esto se creó recientemente una situación difícil en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, donde un grupo de cubanos pasó ilegalmente la línea entre los dos países, y luego de llegar a Peñas Blancas fueron regresados a Costa Rica por autoridades nicaragüenses. Más adelante daré detalles sobre esto

No quiero hablar de cifras. Unos hablaron de miles, otros de centenares o de decenas. Un hecho que llama la atención, y es algo que la prensa del sur de la Florida no ha hecho esfuerzo por aclarar, es por qué se produjo esta vez tal embotellamiento de cubanos en el paso de Costa Rica hacia Nicaragua, si como se ha denunciado desde hace tiempo el contrabando humano a través de Centroamérica se ha convertido en una actividad regular. Como declaró el canciller de Costa Rica Manuel González a medios de prensa de su país, esta infracción es algo que se ha venido consintiendo por varios gobiernos centroamericanos que “miraban hacia otro lado”; sin excluir por supuesto al propio gobierno costarricense.

Sobre lo que sucedió en esta ocasión provocando la aglomeración de emigrantes ilegales en la citada frontera, ofrece luz un editorial del periódico La Nación de Costa Rica, publicado este martes 17 de noviembre. El medio destaca en primer lugar que el tráfico humano a través del país ha alcanzado proporciones anteriormente desconocidas. Dice La Nación que “Hasta hace pocos días, el negocio se mantenía activo y nadie parecía percatarse, o prefería no hacerlo, de su enorme crecimiento”. Entre las causas de ese auge puede señalarse la ambición de los inescrupulosos traficantes, conocidos como coyotes; y la también creciente propaganda, hecha principalmente por la prensa de Miami, encaminada a atemorizar a los cubanos con que la Ley de Ajuste Cubano está a punto de ser abolida, por lo que deben apurarse quienes deseen emigrar al “paraíso terrenal” de los Estados Unidos.

Pero el editorial del periódico La Nación revela un dato fundamental, desatendido por los medios, que esclarece bastante la situación creada: “Bastó con que una de las más poderosas y eficientes bandas de coyotes fuera desarticulada en nuestro país (Costa Rica) para que el drama saliera a la superficie e hiciera crisis.” Lo que puede concluirse de esta información es que al ser detenidos los traficantes, las operaciones ilegales abortaron temporalmente y los emigrantes cubanos quedaron a su suerte, varados y desorientados, en la parada costarricense de su ruta ilegal hacia los Estados Unidos. De otro modo podía estacionarse un grupo, dos, tres…; pero no “cientos” o “miles” de personas.

¿Qué hizo Costa Rica cuando esta papa caliente le cayó entre las manos? Pues que el viernes 13 le otorgó visas temporales por 7 días a una parte de esos cubanos, facilitándoles la entrada a Nicaragua, donde les fue cerrado el paso el domingo 15. ¿Avisó el gobierno de Costa Rica a las autoridades de Nicaragua que había decidido apoyar el paso de los emigrantes a través de su territorio? No lo hizo. Como, por cierto, tampoco hizo Panamá con las autoridades costarricenses; de lo que estas ahora también se quejan demostrando lo relativo del “humanismo” que dicen profesar.

Así que Nicaragua lo tomó como una violación de su territorio nacional y empezó a regresar a los recién llegados; una porción de los cuales se resistió, provocándose el cierre temporal (ya restablecido) del tráfico vehicular y algunos desórdenes.

Quiero decir que no me gusta nada ver a compatriotas cubanos en escenas donde se usa la fuerza; sobre todo si hay niños y ancianos que a lo mejor fueron puestos en esa situación sin su consentimiento; aunque tampoco me gusta que negociantes y periodistas inescrupulosos les den cuerda para que desafíen las autoridades de otros países.

Si de verdad las autoridades costarricenses fueran tan “humanitarias” como se dice, muy bien podían haberles otorgado una visa de permanencia de mayor duración; o solicitar al gobierno de los Estados Unidos, a donde quieren llegar, que les dé el visado directamente.

Pero digo más. Si Costa Rica, los legisladores cubanoamericanos y otras personas que han estado clamando “justicia” por estas personas quieren que esta situación de ahora y otras similares en el futuro se solucionen, deben cesar de promover la emigración ilegal y pedir a Estados Unidos que si de todas formas les va a dar entrada en su territorio, les entregue la visa en La Habana a todos los que la soliciten; o de lo contrario que elimine la Ley de Ajuste Cubano y la condición de “pies secos pies mojados”, y converse seriamente con las autoridades cubanas la forma de establecer una emigración totalmente legal.

Mientras todo esto sucede; y si no se encuentra otra salida, yo me atrevo a darles un consejo a esos compatriotas atrapados entre tantos intereses extraños: regresen a Cuba. Nadie se los impide. Salieron legalmente; no tienen que renovar sus papeles hasta dentro de aproximadamente dos años; no han perdido nada de lo que dejaron atrás. Para más seguridad, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba publicó una declaración que garantiza: “los ciudadanos  cubanos que hayan salido legalmente del país y cumplan con la legislación migratoria vigente tienen derecho a retornar a Cuba, sí así lo desean.”

Digo esto porque las cosas se pueden complicar. Alrededor del infortunio de estos cubanos están apareciendo buitres que los pretenden aprovechar. Como dijo el colega Eddie Levy en nuestro programa La Tarde se Mueve del martes, no por gusto los mismos que hace unos días declaraban que deseaban llegar a Estados Unidos para mejorar económicamente, han empezado a decir, quizás aconsejados por algunos abogados y políticos oportunistas, que están huyendo del comunismo, de la represión, de la falta de democracia, etc. Incluso se pudo ver en televisión a un inescrupuloso periodista de Miami que les pedía que corearan “Libertad, libertad”; lo que además de ser humanamente miserable es muy poco profesional.

Este martes en Miami un grupo de personas entre las que se encontraba Ramón Saúl Sánchez, un violento personaje que se les da ahora de luchador pacífico, se presentó ante el Consulado de Nicaragua para entregar una queja. Las autoridades consulares no lo recibieron por precaución; pues estimaron que este asunto ya venía enfocándose con manifiesta violencia.

La mayoría de las pancartas que portaban estos manifestantes no tenían que ver con reclamos “humanitarios”. Tomaban claro partido en el diferendo bilateral al proclamar por un lado “Gracias Costa Rica por respetar los derechos humanos”; mientras que en otros cartones habían escrito: “Nicaragua, paren el abuso”. Había también señas de una utilización partidista del incidente; en defensa de la oposición y una crítica al actual gobierno de Nicaragua que nada tiene que ver con el problema migratorio. Unos carteles decían: “No a Daniel”, “No al canal”, “No al fraude”, “No a los crímenes”.

Los medios de Miami se han empeñado en presentar esto como una “crisis humanitaria”; cuando en verdad es una cuestión de soberanía territorial de cada país por donde se trate de cruzar ilegalmente. Por otra parte se quiere convertir en un problema internacional que perjudique las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; el proceso hacia la normalización que la extrema derecha miamense no acaba de entender, ni de aceptar. Todos esos senadores y congresistas que quieren construir un muro infranqueable en la frontera para que no entre ni un emigrante más a los Estados Unidos, cambian de criterio si se trata de cubanos porque eso les permite difamar a la Revolución.

La verdad que no tienen remedio. En lugar de improvisar políticas y manipular la información, deberían defender principios acorde con la realidad. Cuba tiene su política definida; es la misma de siempre y la ratifica ahora, una vez más, la declaración de la cancillería cuando dice: “El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma el compromiso del gobierno de Cuba con una emigración legal, segura y ordenada.”

Fuente: Contrainjerencia.




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jueves, 19 de noviembre de 2015

Una tormenta perfecta sobre los cubanos varados en #CostaRica

Una tormenta perfecta sobre los cubanos varados en Costa Rica

La grave situación humanitaria que viven cerca de dos mil cubanos varados en Centroamérica son solo los nubarrones de una tormenta que viene formándose hace varios años y amenaza con desatar una nueva crisis.

En enero de 2013 Cuba actualizó su política migratoria y eliminó algunos mecanismos de control que por décadas habían servido como barrera para contener la migración legal.

Aunque la llamada “carta blanca” del gobierno para autorizar la salida de todos sus nacionales generaba un evidente descontento popular, constituía un mecanismo relativamente efectivo para filtrar a aquellas personas que tenían la clara intención de abandonar el país.

El costo político de asumir esa responsabilidad no era sostenible por más tiempo. Además, quienes encontraban cerradas las puertas de la aduana siempre podían optar por salidas ilegales, poniendo en riesgo sus vidas y generando una imagen negativa a nivel internacional.

El Estado optó por dejar de ser el malo de la película y devolvió a las respectivas embajadas la tarea de reconocer quién quería visitar a sus familiares o hacer turismo y quién buscaba asentarse de manera permanente, lo que es mucho más lógico y la práctica habitual en cualquier lugar del mundo.

A pesar de algunos malentendidos iniciales, la nueva ley fue bien recibida y puso fin a la interpretación restrictiva de un derecho básico.

Los cubanos descubrieron de la noche a la mañana cuán difícil es obtener legalmente una visa, en especial si se trata de un país del primer mundo, que son muy cuidadosos a la hora de escoger sus visitantes. Los profesionales jóvenes son usualmente bienvenidos, pero no sucede igual con personas poco calificadas o con alguna limitación.

Pero Cuba no juega con las mismas reglas en un lugar muy especial, ubicado a solo 90 millas de sus costas, que es el santo grial de todos los migrantes del mundo: Estados Unidos.

Mientras sus pares latinoamericanos o africanos son perseguidos y deportados por las autoridades norteamericanas, los cubanos tienen una vía expedita a la residencia en el país más desarrollado del mundo.

A estos privilegios pueden aspirar no solo aquellos que viajan legalmente, sino todos los que alcancen territorio estadounidense, sea por la vía que sea. La misma persona que aplicó para una visa y fue rechazada en La Habana, tiene vía libre en caso de que ponga en riesgo su vida en el mar o en una larga y peligrosa travesía por tierra.

La Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política de pies secos-pies mojados, establecida por el gobierno de Bill Clinton en 1995, son una muestra clara de la hostilidad que ha marcado las relaciones bilaterales desde el triunfo de la Revolución.

Por más que se intenten encubrir con un manto humanitario, su objetivo no puede ser otro que el de desestabilizar el país, drenar su capital humano e intentar desacreditar el modelo social y político escogido en 1959.

EL DETONANTE DEL 17 DE DICIEMBRE

La persistencia de EE.UU. en utilizar la migración como un arma y la actualización de la política cubana de 2013 (que como se explicó respondió a una coyuntura sobre todo interna), eran de por sí una mezcla explosiva, pero el detonante que faltaba llegó el 17 de diciembre del año pasado.

Sin que casi nadie lo previera, los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaron ese día que Cuba y Estados Unidos estaban dispuestos a abrir un nuevo capítulo en sus relaciones bilaterales, tras más de medio siglo de distanciamiento.

Si la Ley de Ajuste Cubano viene tambaleándose desde hace rato — pues resulta cada vez más difícil catalogar de exiliados políticos a personas que vienen de vacaciones a Cuba tres veces por año — , pocos dudaron de que el nuevo deshielo era casi una sentencia de muerte para esa reliquia de la Guerra Fría.

¿Quién puede encontrarle un espacio cuando ambas naciones emprenden el camino hacia la normalización de sus relaciones, con canales abiertos en diferentes sectores, incluido el de la migración?

La pregunta de si la Ley tenía futuro fue sustituida por cuándo sería su fin.
Las autoridades estadounidenses, incluido el secretario de Estado John Kerry, mantienen hasta hoy la posición de que la Casa Blanca no tiene intenciones de cambiar su legislación, pero a nadie se le escapa el detalle de que ese no es el tipo de medidas que se anuncia por adelantado, pues equivaldría a una invitación a lanzarse al mar para tratar de llegar antes de que se cierre la puerta del “sueño americano”.

La política de pies secos-pies mojados es gubernamental, es decir que no requiere de aprobación del Congreso para derogarla, y la propia Ley de Ajuste puede interpretarse de distintas maneras, pues su letra no indica que todos los cubanos tengan el derecho al asilo político exprés.

Esos detalles no pasaron inadvertidos a este lado del Estrecho de la Florida, donde una parte considerable de la población tiene aspiraciones de migrar.

LOS PIES SUCIOS

El número de cubanos que ingresan a los Estados Unidos comenzó a dispararse desde los anuncios del 17 de diciembre. Cerca de 30 mil llegaron por esa vía durante los nueve primeros meses de este año, un 78 % más que en igual período del 2014, según cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza norteamericana.

A su vez, las entradas por vía marítima también se duplicaron en relación al año anterior hasta llegar a 7000, un número notablemente inferior al de la vía terrestre, a pesar de que tienen que recorrer cerca de 3000 kilómetros y cruzar varios países.

Este fenómeno no es nuevo. Incluso se le ha dado el nombre de “pies sucios” (dusty-foot) a aquellos que entran por la frontera mexicana, principalmente desértica, en lugar de mojarse los pies en el Estrecho de la Florida.

Pero a partir de las medidas de 2013, los cubanos aprovecharon legislaciones especiales de países como Ecuador — cuya reforma constitucional incluyó un concepto muy abierto de nacionalidad y eliminó el requerimiento de visados — para salir legalmente del país y de ahí emprender una complicada travesía hacia el norte.

El trayecto se puede extender por varios días e incluir tramos por vía marítima. En la mayoría de los casos son organizaciones criminales la que se encargan del lucrativo negocio, que incluye a ancianos y menores de edad.

Existen reportes de agresiones, violaciones, maltrato, días enteros sin comida o agua, viajes sofocantes y uso de medios de transportes sobrecargados, expuestos a accidentes.

Se desconoce el número total de personas que han muerto durante esos viajes.

Muchos sudamericanos y latinoamericanos utilizan vías y métodos similares, pero mientras ellos tienen que huir de las autoridades migratorias e insertarse en el desierto, sus pares de la Isla solo tienen que presentarse en el puesto aduanero.

EL TAPÓN DE COSTA RICA

Fue precisamente ese flujo el que se vio repentinamente cortado la semana pasada, cuando las autoridades de Costa Rica desmantelaron una banda de trata de personas.

Más de mil cubanos quedaron varados en Paso Canoas, un puesto fronterizo con Panamá, y cada día llegaban decenas más.

Según las versiones de los medios locales, tras varios días de presiones y protestas, el ejecutivo tico decidió otorgar un salvoconducto a los cubanos para que siguieran su paso hacia el norte por Nicaragua.

Pero resulta evidente que, más allá de las razones humanitarias, Costa Rica estaba tratando de pasarle la bola a un país con el que está enfrentado hace varios años precisamente por problemas limítrofes, y que da la casualidad que su presidente es un amigo de Cuba y miembro del ALBA.

Es difícil saber realmente lo que pasó cuando los cubanos intentaron cruzar a Nicaragua por Peñas Blancas. Los reportes indican que se utilizaron gases lacrimógenos y se hizo un uso excesivo de la fuerza para dispersar a casi dos mil personas, incluidos niños y ancianos.

Habría que haber estado en el lugar parar verificar el grado de violencia que utilizó el Ejército de Nicaragua, que de haber sido injustificado constituiría una afrenta grave a un país que puso muertos en la Revolución Sandinista y que ha aportado lo poco que tiene para su desarrollo.

Pero, en cualquier caso, los nicaragüenses tenían el derecho soberano a negarle la entrada a su país, especialmente si consideró que se trataba de una maniobra costarricense.

Habría que precisar si el grupo venía en zafarrancho después de su éxito en Costa Rica, algo que no ha trascendido en los medios. Sin embargo, los cortes de carretera y las manifestaciones que están llevando a cabo en la frontera con Nicaragua son una mala señal.

¿UN NUEVO MARIEL?

Algunos fantasmas del pasado han regresado mientras el foco de atención se centra en el drama personal, manipulado para sacar réditos políticos, pero sin dudas real.

Las autoridades de Costa Rica comienzan a defender la idea de un corredor humanitario para solucionar el problema. Sin embargo, no aclara si sería solo para los que están en la situación actual o para todos aquellos que quieran pasar por Centroamérica.

La diferencia es clave.

Si las reuniones regionales que se van a llevar a cabo durante los próximos días acordaran la creación de una vía directa y segura hasta la frontera estadounidense, estaríamos ante la posibilidad real de un nuevo Mariel.

Pues ese mecanismo no solo sería usado por el grupo que está hoy en Costa Rica, sino por decenas de miles de cubanos esparcidos por América Latina que, de no tener que arriesgar su vida ni la de su familia con los coyotes, seguramente valorarían la opción de asentarse en Estados Unidos.

Además, sería una vía segura y relativamente barata para que cientos de miles de cubanos que potencialmente pudieran aspirar a emigrar, lo hagan combinando salidas legales con el tránsito por el corredor.

Esto no debe sorprender a nadie. Costa Rica es uno de los países con mejores indicadores sociales en Centroamérica y en América Latina en general, pero si se les diera la opción de un viaje expedito a los EE.UU. y tuvieran una ley de ajuste para acceder a la residencia, la cifra de potenciales migrantes también sería millonaria.

En el caso de otros países de la región, afectados por la violencia y la pobreza, el número sería aún mayor.

PRESIÓN EN LA CALDERA

Por el contrario, la crisis en Costa Rica pudiera convertirse en el primer tapón a este flujo migratorio. El presidente Luis Guillermo Solís viajará a Cuba en diciembre y sin dudas ese será uno de los temas a abordar.

Otro freno podría ser el acuerdo que acaban de firmar las autoridades cubanas y mexicanas, uno de los países que más está implicado en esta situación.

Todavía se desconoce su contenido pero hay especulaciones de que se podrían activar los mecanismos para combatir la trata de persona que han sido ineficaces hasta ahora.

Pero la tapa definitiva sería, sin dudas, que Estados Unidos decidiera cambiar la política de pies secos-pies mojados o la interpretación de la Ley de Ajuste, como muchos esperan que haga.

Ambas medidas son un problema también para una administración que busca resolver el estatus de millones de inmigrantes ilegales y que hace con Cuba una excepción difícil de justificar.

En ese sentido, el propio Fidel defendía la idea de que lo más justo era aplicar una legislación similar para todos los migrantes, pues la clave del problema estaba en la selectividad que se hacía con la Isla y no la ley en sí.

Otras crisis en el pasado han llevado a la Casa Blanca a sentarse en la mesa de negociaciones. Sucedió con la administración de Bill Clinton después de la crisis de los balseros, que derivó en los acuerdos migratorios de 1995, aún vigentes.

De llegar a ese escenario, que conllevaría sin dudas una renegociación del monto de visas legales que otorga la embajada de Estados Unidos, Cuba estaría frente a un reto adicional.

Más allá de los mecanismos de control que aplica cada país, las tensiones sociales, especialmente después de la crisis económica de los años noventa, se han solventado fundamentalmente de dos maneras: en primer lugar el aparato de asistencia social que se mantiene en pie para garantizar condiciones dignas a la población, el cual tiene logros indiscutibles que han sido reconocidos por organismos internaciones; y en segundo la salida de aquellos que aspiran a más.

La migración de sur a norte resulta un fenómeno natural, pero también es cierto que aquí se llevó cabo una Revolución para transformar la realidad económica y social y superar esas contradicciones. Incluso por encima de las agresiones como el bloqueo.

Sirve de bien poco el consuelo de que los cubanos emigran igual que los demás.

Si el descontento que se ha visto en Costa Rica se vuelca a las calles del país, sería mucho más lógica la prisa que la pausa para lograr un impacto real en el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos.

Además, el deshielo de las relaciones con Estados Unidos genera expectativas en amplios sectores, y capitalizar las frustraciones puede ser una parte de la estrategia norteamericana, que ha dejado claro que cambia sus métodos pero no sus objetivos.

Y esta tormenta perfecta que se está formando en torno a la crisis en Costa Rica, pero sobre todo sus derivaciones finales, coincidirán en el tiempo con la transición generacional en el máximo liderazgo de la Revolución.

Cuba es sobre todo un proyecto de sociedad diferente. En cualquier escenario, la prosperidad es la única garantía para su estabilidad.

Fuente: Medium.




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“No sé lo que hay que hacer, pero estoy seguro de que hay que hacer algo.” @citaconsilvio

 

Hay que hacer algo

Desde hace días es noticia, especialmente en medios que suelen atacar al gobierno de Cuba, la situación de unos dos mil cubanos que se han congregado en la frontera de Costa Rica con Nicaragua. Los matices, como era de esperar, favorecen al gobierno de Costa Rica y condenan al de Nicaragua. No he visto hasta ahora ningún análisis sobre las particularidades de esta situación, sin dudas provocada por la angustia de familias enteras que quieren llegar a los Estados Unidos, como muchas otras familias de países de la región.

Haber visto a estos coterráneos cargando sus niños (la inocencia de esta amarga aventura), me conmueve profundo y moviliza. El corazón que también soy pulsa con mi conciencia: me doy cuenta de la manipulación mediática y de los intereses contra Cuba, justo en el momento en que los titulares están copados de terrorismos y migraciones forzadas hacia Europa. Sin embargo esos niños lanzados irresponsablemente a semejante incertidumbre me acorralan.

Por diversas noticias sabíamos que estos cubanos venían reuniéndose desde hace tiempo en Costa Rica, pero parece que alguien se dio cuenta de que era el momento de actuar. Aparentemente fueron rechazados en la frontera de Nicaragua y ahora el canciller costarricense lanza la nada providencial “solución” de tender un puente para que estos dos mil cubanos lleguen a su destino.

Qué bueno es este señor, que hace esto por los cubanos, sabiendo sin dudas que en Estados Unidos existe una ley especial que favorece la llegada de nuestra gente con pies secos.

No tengo noticias de pronunciamiento alguno a favor de otro grupo de latinoamericanos. Sólo veo a un canciller haciendo un llamado internacional en un rotundo intento de legalización moral de la Ley de Ajuste Cubano (y de paso quitarse un problema de encima). Justo ahora que el acercamiento entre Washington y La Habana pone a temblar esa “ley”. ¡Tremenda carambola multibandas!

Aún así, sigo pensando en esos niños inocentes del tráfico de personas al que sus mayores eligieron someterse y arrastrarlos con ellos.

No sé lo que hay que hacer, pero estoy seguro de que hay que hacer algo.

Tomado del Blog Segunda Cita




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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Causas y azares de la emigración cubana. Por @JimmydeCuba

 

Causas y azares de la emigración cubana

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba
A punto de publicar un artículo sobre el salario en Cuba –relacionado con otro publicado antes– nos escribe un amigo preocupado porque La Joven Cuba no ha escrito algo sobre los cubanos embarcados en una crisis migratoria en Centroamérica. Otro hace un comentario irónico en su muro de Facebook preguntándose si LJC estaba de vacaciones por estos días.

Aprendí del Che a sentir en carne propia el sufrimiento ajeno y si es cubano, mucho más. Lamento que los jóvenes –sobre todo los jóvenes- no vean su futuro en Cuba y salgan a buscarlo en otro país, y también que esa migración haya sido utilizada como arma política. Nadie en su sano juicio se opondría a que sus compatriotas puedan obtener el permiso de trabajo en cuanto ponga un pie en los Estados Unidos, la residencia al año, además de otras ayudas, pero esos privilegios falsean la realidad de la migración cubana.

Cuba es el único caso en la historia de la humanidad donde los exiliados políticos regresan luego de vacaciones con su familia, juegan dominó en el barrio, y caminan por sus calles sin el más mínimo peligro. Por obra y gracia de la política migratoria de los Estados Unidos y de su Ley de Ajuste Cubano, los inmigrantes económicos se convierten en exiliados políticos. Los mismos que han hecho carrera política con este tema, ahora piden revisarlo.

Resultado: La Ley de Ajuste tiene sus días contados.

El incremento de emigrantes cubanos en los últimos tiempos tiene una relación directa con la extinción de la Ley de Ajuste. Ser residente en los Estados Unidos y tener la posibilidad de viajar, tener negocios e incluso vivir en Cuba tiene enormes ventajas.

Todos los días se generan en el mundo crisis migratorias, sin embargo el único caso donde se vincula la migración con el sistema político vigente en el país es con Cuba. Los migrantes cubanos “votan con los pies” dicen. Siempre he pensado que si los demás tuvieran las ventajas que tienen los cubanos, regiones enteras se quedarían despobladas.

El gobierno cubano no debe estar ajeno a la situación de nuestros compatriotas en Centroamérica, pues si bien ellos eligieron su camino, eso no significa que rompieran con su país, además, al hacerlo arrastraron con ellos a menores que no tienen la culpa de la irresponsabilidad de sus padres. Los medios se encargan de darle un matiz político al asunto, si los abandonamos les estaríamos dando la razón.

Son muchos los que hoy se solidarizan con la situación de esos cubanos y me uno a ellos. Pero me aparto de los oportunistas que se preocupan de las vicisitudes de los cubanos solo cuando estas les permitan atacar a su gobierno.

Tomado del Blog La Joven Cuba.




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lunes, 9 de noviembre de 2015

Un Golpe de Autoridad

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Por: Osmany Sánchez

Ok, me rindo, eres tú el que manda. Hay que ser buen perdedor y reconocer las derrotas. Pones en tu canal –que pensé que era nuestro– lo que quieras y a la hora que quieras. Te molestó que pidiéramos que pusieran en Tele Rebelde más partidos del mejor beisbol del mundo y entonces el domingo para burlarte de nosotros anunciaste un juego de la Serie Mundial y luego no lo pusiste.

Eres grande y poderoso. Me has dado una lección y la he aprendido. A partir de ahora me portaré bien y disfrutaré los dos o tres partidos de fútbol que pones a diario. Les explicaré a mis amigos que el canal Tele Rebelde es el canal de los deportes en Cuba, pero de los deportes que te gusten a ti, no a los demás.

Después de que se permitiera regresar a los médicos emigrados o que abandonaron misiones, que los músicos que un día “se fueron” regresaran a Cuba, pensé que no pasaría mucho tiempo antes de que sucediera lo mismo con los deportistas pero me equivoqué. No entiendo la razón, pero tú sí y con eso basta.

En los últimos tiempos he escuchado a varios narradores referirse a un hecho como un “golpe de autoridad”. Si Matanzas le gana las subseries a Pinar del Río, Industriales y Ciego de Ávila entonces dio un golpe de autoridad. Lo mismo hizo Julio César la Cruz en el boxeo o el Barcelona en el fútbol. No sé si ellos tomaron la frase de ti, o tú de ellos, pero está claro de que lo que has hecho en las últimas semanas es dar un Golpe de Autoridad.

Antes de despedirme me gustaría hacerte dos preguntas: ¿si un grupo de amigos y yo estuviéramos inconformes con la labor que estás realizando ennuestro canal, cómo te lo podríamos hacer saber? Y si en vez de un grupo de amigos fuéramos la mayoría del pueblo cubano… ¿podríamos sustituirte por alguien que haga mejor ese trabajo?

Pd: No te creas eso de que me rindo. Acciones como las tuyas me dan más fuerza para seguir adelante. Gracias.

Tomado del Blog La Joven Cuba.




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