lunes, 2 de marzo de 2015

Abuelos



Originalmente publicado en Botellas al mar:



padre-e-hijo De niña le escuché a mi mamá esta historia de un niño de su aula, estudiaban en la primaria y le pidió dinero a sus abuelos porque en la escuela lo llevarían al coppelia. Eran los años ´70. Al llegar a la casa, del pantalón chorreaba un líquido rosado…el niño había puesto una de las bolas de helado de fresa en el bolsillo. Él, que vivía con su par de viejitos, quería que también ellos probaran el helado.


Yo, que toda la vida he vivido con los míos, creo que al no ser porque soy demasiado golosa para el helado, también habría llegado a casa alguna vez con una bola, una ensalada o un jimagua escondida en mis ropas.


Recuerdo entonces mis estudios primarios, cuando arreciaba el Período Especial. Mi abuela me hacía natilla, pan con aceite, refrescos, y siempre preguntaba qué meriendas llevaban los otros niños. Más tarde comprendí…



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